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La Coctelera

Poema 20 Pablo Neruda en la voz de Miguel Angel Ceballos

http://www.youtube.com/watch?v=hmUQ6Ct2e0Y

Lo que la poesia hace...

Lo que la poesia hace...especialmente si es de Neruda

Uno de los mas bellos poemas

El que voy a dejar a continuacion, es para muchas personas dentro de las que me incluyo, uno de los mas bellos poemas de amor que se han escrito...conocido por casi todo el mundo de habla hispana; no pierde nunca la fuerza de sus palabras y se redescubre en cada lectura...

POEMA 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda, 1924

La Estación del Tiempo

Corrimos a refugiarnos de la lluvia que sin ningún aviso previo se dejó caer con furia sobre nosotros.
Encontramos un pequeño escondite dentro de una vieja iglesia abandonada y ahí permanecimos, como dos espectadores asustados mirando el espectáculo que nos ofrecía la naturaleza. ¿Recuerdas cuanto tiempo estuvimos en ese lugar?..Yo recuerdo que había un millar de gente con nosotros. No tenían rostros ni voz pero el sonido del silencio a ratos era más fuerte que el de la lluvia que golpeaba el tejado.
Yo te recuerdo sentada sobre una gran maleta roja, abstraída de los trenes que llegaban y se iban mientras yo buscaba en las paredes algunos de los mensajes que escribimos en otros viajes. Me preguntaste que hice con el viento que hasta hacía un rato arrastraba las hojas en las calles. Entonces te pedí que cerraras tus ojos y para cuando los abriste, tenía en mis manos la brisa del mar que había escondido en tu pelo.
Nos reímos de la magia que poseíamos ese día y de la gente sin rostro que nos miraba y que murmuraba...no había nadie más feliz dentro de esa iglesia abandonada llena de andenes y de trenes que iban y venían desde distintos lugares del tiempo.
Te pregunté donde habías dejado el sol. Me hiciste voltear hacia otro lado, y cuando ya pude mirarte, el sol brillaba en tus ojos.
No recuerdo cuando dejó de llover ni cuando la estación empezó a quedarse vacía de gentes y de silencios, no recuerdo cuando empezaron a borrarse los mensajes que escribimos entonces ni cuando te ayudé a subir tu maleta roja... ¿Qué pasó que tomamos trenes distintos ese día?..

Juan Cárcamo Romero